¿Qué está pasando en Paracas? La batalla silenciosa por el mar que todos deberíamos conocer

Hay noticias que ocupan portadas y hay noticias que deberían ocuparlas — pero no lo hacen. Lo que está ocurriendo en la Reserva Nacional de Paracas es, sin duda, una de las segundas.

Mientras el país debate elecciones, escándalos políticos y cifras económicas, en una franja de océano al sur de Lima se está librando una batalla silenciosa que definirá el futuro de uno de los ecosistemas marinos más importantes de toda América del Sur.

Y la mayoría de peruanos no sabe que está ocurriendo.

Primero lo primero: ¿Qué es la Reserva Nacional de Paracas?

Antes de entender el problema, hay que conocer lo que está en riesgo.

La Reserva Nacional de Paracas es mucho más que un destino turístico en la región Ica. Es una de las zonas marinas más biodiversas del planeta — un ecosistema único donde conviven:

  • Lobos marinos que colonizan las rocas costeras en comunidades de miles de individuos.
  • Pingüinos de Humboldt, una especie vulnerable que depende de estas aguas frías para alimentarse y reproducirse.
  • Flamencos, pelícanos, piqueros y más de 200 especies de aves que hacen de Paracas uno de los puntos de avistamiento más importantes del continente.
  • Tortugas marinas, delfines y una riqueza de peces que sostiene la vida de comunidades costeras desde hace siglos.
  • Ecosistemas de fondo marino que funcionan como criaderos naturales y zonas de recuperación de recursos pesqueros.

Fue declarada reserva nacional en 1975 y reconocida internacionalmente por su valor ecológico. Durante décadas, su protección fue, al menos sobre el papel, una prioridad del Estado peruano.

Hasta que dejó de serlo.

¿Qué está pasando exactamente?

La historia tiene varios capítulos — y todos apuntan en la misma dirección.

Capítulo 1: Las empresas que pescaron donde no debían

Durante los últimos años, embarcaciones de pesca industrial ingresaron a las aguas protegidas de la Reserva Nacional de Paracas. No fue un error ni una confusión de coordenadas. Once empresas fueron multadas con más de 12 millones de soles — más de 3 millones de dólares — por pescar al interior de la Reserva Nacional de Paracas. Mongabay

Pesca industrial dentro de una reserva natural protegida. Con sanción. Con evidencia. Con nombre y apellido.

Hasta ahí, el sistema funcionó — aunque con retraso.

Capítulo 2: El decreto que lo cambió todo

Pero entonces llegó el golpe más silencioso y más devastador. El Decreto Supremo N° 006-2025-PRODUCE, aprobado por el Ministerio de la Producción en abril de 2025, generó un vacío legal que impide sancionar a quienes pescan a gran escala en reservas marinas como Paracas. Infobae

En palabras simples: con un decreto, el gobierno de turno eliminó la capacidad del Estado de castigar a quienes pescan ilegalmente en zonas protegidas.

De haberse consolidado ese decreto, quedarían en letra muerta las multas de más de 12 millones de soles iniciadas contra las 11 empresas infractoras. Es decir — las mismas empresas que ya habían sido sancionadas podrían haber quedado impunes de un plumazo normativo. Mongabay

No fue un error de redacción. Fue una decisión política con consecuencias muy concretas para un ecosistema muy real.

Capítulo 3: La Corte Suprema dijo no — pero eso no fue suficiente

La respuesta judicial llegó. En enero de 2026, la Corte Suprema de Perú ratificó la prohibición de la pesca industrial en áreas protegidas, incluida Paracas, al rechazar la demanda de la Sociedad Nacional de Pesquería. Infobae

Un fallo histórico. Una victoria importante. Pero con un problema de fondo que persiste hasta hoy: el Estado puede reconocer que la pesca industrial está prohibida en estas zonas, pero al mismo tiempo tener dificultades para sancionar a quienes incumplen esa regla. Ese vacío debilita la protección de reservas como Paracas y abre espacio para que embarcaciones nacionales o extranjeras operen en áreas que deberían funcionar como refugios de biodiversidad. Inforegion

Prohibido pero no sancionable. Protegido pero no defendible. Una paradoja jurídica con consecuencias ecológicas reales.

Capítulo 4: Hoy, 7 de mayo — la votación que puede cambiarlo todo

Aquí es donde la historia llega a su momento más crítico — y más actual.

Este jueves 7 de mayo, el Pleno del Congreso tiene previsto sesionar desde las 10:00 a.m. y entre los temas priorizados figura el Proyecto de Ley 5666. Esta iniciativa propone incorporar el artículo 27-A a la Ley 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas, buscando establecer de forma expresa y con rango de ley la prohibición de la pesca industrial en todas las áreas naturales protegidas marinas y marino-costeras del país. Inforegion

En términos aún más simples: si este proyecto se aprueba hoy, la protección de Paracas y otras reservas marinas quedaría blindada por ley — no solo por un reglamento que puede ser modificado con otro decreto de turno.

Pero hay fuerzas que se oponen. El Ministerio del Ambiente estaría buscando bloquear la inclusión del dictamen en la agenda del Congreso, argumentando que la norma sería "sobrerregulatoria" y carecería de necesidad real — a pesar de la presión sostenida de la industria pesquera para intervenir en áreas naturales protegidas. Infobae

Y la decisión final, según reportes de hoy mismo, depende de la voluntad política del presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, de Fuerza Popular. La República

Una sola persona. Una sola decisión. Un ecosistema entero en la balanza.

¿Qué se pierde si Paracas no se protege?

No es una pregunta retórica. Es una pregunta con respuestas muy concretas.

Para la naturaleza: Paracas es una zona de reproducción y alimentación para especies que no tienen otro refugio equivalente en miles de kilómetros. La pesca industrial en sus aguas no solo extrae peces — destruye fondos marinos, elimina criaderos naturales y rompe cadenas alimenticias que tardaron miles de años en formarse.

Para los pescadores artesanales: Las comunidades costeras que viven de la pesca tradicional en la zona dependen de mares sanos. Cuando la pesca industrial vacía las reservas, son ellos — los más vulnerables, los que no tienen flotas millonarias ni lobbistas — quienes lo pagan primero.

Para el turismo y la economía local: Paracas recibe cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros atraídos precisamente por su vida silvestre y sus paisajes intactos. Los ingresos económicos derivados del turismo quedarían amenazados ante el avance de actividades industriales incompatibles con el espíritu de conservación de estas zonas. Infobae

Para el compromiso del Perú con el mundo: El Perú firmó un acuerdo con la meta de proteger el 30% de las reservas marinas para 2026, pero actualmente solo alcanza el 8%. Permitir que la pesca industrial avance sobre las pocas reservas que existen es retroceder aún más en ese compromiso — y mandar una señal muy clara al mundo sobre el valor real que el Estado peruano le da a su biodiversidad. Actualidad Ambiental

Lo que tú puedes hacer — aunque estés lejos de Paracas

Paracas no es solo un problema de Ica. Es un problema de todos los peruanos que compartimos este territorio, este mar y esta responsabilidad.

  • Habla de esto. Comparte la noticia. El silencio es el mejor aliado de quienes prefieren que estas decisiones pasen desapercibidas.
  • Sigue la votación de hoy a través de los canales oficiales del Congreso o medios independientes.
  • Escribe a tu congresista regional. Un mensaje directo, educado y fundamentado tiene más peso del que imaginas.
  • Consume con conciencia. Informarte sobre el origen de los productos del mar que consumes es una forma concreta de ejercer presión sobre la industria pesquera.

Una última imagen para llevarte

Imagina pararte en la orilla de Paracas al amanecer. El mar en calma, los lobos marinos descansando sobre las rocas, una bandada de pelícanos sobrevolando la bahía. El silencio solo roto por el sonido del océano.

Ahora imagina ese mismo lugar con redes industriales barriendo el fondo marino. Sin peces. Sin aves. Sin vida.

Esa es la diferencia entre lo que se decide hoy en el Congreso y lo que podría perderse para siempre.

El mar no habla. Pero nosotros sí podemos hablar por él.

 

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